Aspectos que determinan el valor de tu vivienda
Antes de decidirte por vender o alquilar tu propiedad debes detenerte a pensar si es rentable. Para ello, es necesario que conozcas que elementos pueden ayudarte a tener una mejor rentabilidad. Así como va el sector inmobiliario en el país no es cosa de juego poner el cartel “Se vende” fuera de tu casa. Más aún si tienes familia o necesitas asegurarte una vejez sin problemas. Si bien es cierto, los aspectos que rigen el valor de tu inmueble para fijar en el precio final son diversos, existen características fundamentales que siempre se toman en cuenta. No te vaya a ocurrir como mi abuela, que vendió hace un tiempo la casa donde había pasado toda su vida, sin consultar y ahora tiene que estar de casa en casa. Bueno ella lo hizo con el fin de que sus hijos no pelearan por la propiedad después de muerta. “No quiero estar retorciéndome en mi cajón”, me dijo una vez, con su peculiar forma de hablar.
Uno de los factores que determina el valor de tu casa es la ubicación. ¿Sabes por qué? Todos deseamos vivir en un lugar céntrico. Cerca de colegios, supermercados, medios de transporte, zonas verdes, lugares de ocio y otros. Por eso, este factor es el más importante ya que te abre la posibilidad de que tu casa sea elegida por su buena ubicación. La familia con hijos siempre va necesitar colegios cerca o parques, una pareja de recién casados lugares de ocio y supermercados. La cercanía estos establecimientos juega un primordial. Si posees esta primera garantía debes pasar a concéntrarte en lo ofrece tu inmueble. Con lo que cuente tu vivienda dependerá para poner un precio. Si es de una gran extensión, tiene buena iluminación, la construcción es de calidad o el estado de conservación, la carpintería, los azulejos o pavimento. La casa debe estar en buen estado si deseas una buena suma de dinero.
Es de vital importancia recalcar si entre las estancias de tu casa hay una terraza o garaje. Si se encuentra en una urbanización mencionar las zonas deportivas y piscinas. Debes tomar en cuenta estos aspectos que ayudarán a subir significativamente el precio de tu casa. Ten presente que la situación legal de ocupación también es importante, ya que hay una gran diferencia en haber arrendado tu casa durante varios años a diferentes personas al haberte encargado tu mismo por el cuidado de ella. Nuestra casa no puede estar en mejores manos que las nuestras. En cuanto a la antigüedad, si tu inmueble es antiguo no te desanimes que ese aspecto no lo desvaloriza, lo determinante es el grado de conservación y rehabilitaciones que tiene. Incluso hay viviendas antiguas que cuestan más que las propiedades nuevas.
Para la tasación es recomendable que los datos apreciados por el tasador sean comprobados con los del Registro de la propiedad, por eso el factor del registro si bien no está muy relacionado con el valor de la vivienda, es indispensable porque sirve para comprobar datos. Si no puedes verte implicado en problemas legales y complicar tu crédito hipotecario.
Recuerda que estos factores son de suma importancia si decides vender tu casa, porque además de generarte un mayor ingreso te evitas problemas legales.
¡Silencio!… ¿Qué paso con el DB HR?
Cuando compras una casa lo primero que esperas es vivir en un ambiente tranquilo, lejos del bullicio y el caos. Saliste de casa de tus padres porque ya no soportabas el ruido de la televisión con el partido de la temporada o la radio al volumen máximo con uno de los CD’s de metal de tu hermano. Buscaste un inmueble y cuando por fin estabas instalada y dispuesta a disfrutar de la tranquilidad de tu nuevo hogar el ruido de la calle o de tu vecino de al lado te recuerda a tu antigua casa. Te preguntas ¿Qué estarás pagando? La respuesta es sencilla y compleja a la vez, estás pagando las malas o nulas decisiones del Gobierno. Sí, la cuestionada labor de la ministra de Vivienda y su pésima política de inmobiliaria está castigándote a ti y miles de ciudadanos españoles que aún no pierden la esperanza de adquirir una vivienda digna.
El año pasado se estuvo discutiendo acerca de aprobar el Documento Básico del Ruido (DB HR), el cual nos va permitir trabajar o vivir en paz en nuestras casas alejados del bullicio. La anterior ministra de Vivienda se había comprometido a revisar y aprobar este documento pero hasta el momento no se conoce nada sobre la posición de la actual ministra. Al parecer ella goza de la tranquilidad que le brindan las paredes en su vivienda. Como ya se sabe, hasta que los políticos de nuestro país no vivan en carne propia algo no hacen nada por arreglar las cosas. Así el Código Técnico de la Edificación (CTE) aún no resuelve este tema y quienes pagamos los platos rotos somos nosotros. Como decía mi abuela “pagan justos por pecadores”. Ya van 19 meses que se viene ignorando este documento, ¿cuánto tiempo más nos toca esperar?, ¿es qué nuestras autoridades son tan incapaces de de tomar decisiones? O será ¿qué no se inmutan ante los problemas de la ciudadanía?
Cada vez que leo un periódico o veo la tele no dejo de enterarme las mil y una patinadas del Gobierno, cada vez que no puedo concentrarme en mi trabajo desde casa ya sea por el ruido de mi vecino o por la música de los cláxones, cada vez que escuchó por la calle a las personas quejarse por no contar con el dinero suficiente para comprar una vivienda, cada vez que mi madre se queja por el pago de su hipoteca, cada vez que… existen innumerables cada vez en donde me preguntó si estaré soñando, ¿no podemos estar en manos de gente tan incompetente? pero me pellizco y me doy cuenta de la realidad y me arrepiento de haberme despertado. Si quiera mi sueño puede tener un final feliz.
Volviendo al tema del documento, es imposible no desviarse con lo que ocurre en el país, en esté se establece un límite de 50 decibelios en el aislamiento efectivo de la pared medianera entre una habitación y una vivienda anexa. Las medidas previstas en el informe apuntan a disminuir el número de hogares con contaminación acústica, la cual se ubica en un 25% a nivel nacional. Sin embargo, la propuesta ya ocasionó entre dichos. Mientras por un lado se piensa que la media sólo modificará la calidad de la ejecución y los materiales, otros opinan que esto encarecerá las viviendas. Los cuidados exigimos tranquilidad y estabilidad, las autoridades que hicieron este compromiso con la sociedad deben buscar medidas alternas para que nuestra tranquilidad sea respetada sin necesidad de subir más los precios.
¡Atención con el Periodo de carencia!
Cuando optamos por adquirir un inmueble sabemos que durante un periodo considerable de tiempo vamos a volvernos presas de una hipoteca. Sin embargo, el mercado inmobiliario te da un abanico de opciones para poder hacer más llevadera está carga y poder lidiar con otros gastos en tu hogar, es cuestión de que revises todas las alternativas para ver cual se ajusta a tus posibilidades. Por esa razón, es recomendable informarte por un especialista antes de comprar una casa.
A veces nos dejamos llevar por la emoción del momento, es tu primera casa, y nos cegamos con las palabras del agente inmobiliario. Comprendamos una cosa, el agente tiene como fin vender casas y los medios como lo realiza, a veces, no son muy confiables. El comprar es una responsabilidad tal o aún más importante que casarte, antes de dar el primer paso piensa bien lo que estás decidiendo. Una firma puede significar endeudarte toda la vida.
Uno de los términos inmobiliarios que se ha puesto de moda y que se relaciona con las hipotecas es el periodo de carencia. ¡Presten atención! Las personas que están por comprar un inmueble por ende hacerse de una hipoteca, no pueden dejar pasar por alto esta información. Más aún cuando tienes una familia numeroso y no tienes una vivienda y además el pagar una hipoteca va a resultarte muy tedioso.
La mayoría conoce que al comprar un inmueble tenemos que pagar tanto los intereses como la amortización del capital al banco. Debido a los costos elevados de las viviendas las entidades financieras otorgan por un espacio de tiempo la posibilidad de cancelar primero los intereses y luego amortizar el capital. A ello se le denomina periodo de carencia. Esta forma de pago es hasta cierto punto una buena elección para quienes todavía no cuenten con el dinero para amortizar la propiedad. Pero hay que tener mucho cuidado porque a medida que pasan los meses o años, los intereses pueden incrementarse y el monto al final puede resultar más elevado que al principio.
Antes los bancos daban este periodo por 6 ó 12 meses, pero partir del incremento del precio de las propiedades, ahora lo ofrecen en 1, 2, 3 años hasta por toda la vida. Una deuda por el resto de sus días no es lo más conveniente, tal vez en el momento te parezca la mejor alternativa pero en largo plazo puede acarrear demasiadas consecuencias. Si es la única opción que tienes, entonces tómala. Si no, puedes elegir entre otras forma de pago.
A manera de resumen, el periodo de carencia te permite rebajar las cuotas mensuales de tu inmueble por la duración que decidas. Sin embargo, ten cuidado cuando elijas esta periodo de duración. Las personas estamos acostumbradas a vivir el presente sin preocuparnos por el futuro, hacer un plan a largo plazo es muy importante y beneficioso. No sólo enfocarnos en el día a día, al final, todos vamos a formar una familia o vamos a llegar a viejos. Existen variedad de opciones para hacer frente a tu hipoteca, el hecho es acomodarla a tus necesidades y no al revés. Tampoco abuses, piensa que cuanto más te demores en pagar más dura va ser la amortización.
¿American inventor?
El verano es la estación más calurosa, a mi gusta porque puedo ir a la playa y broncearme además de usar ropa más cómoda. En invierno nos abrigamos tanto que a veces parecemos robots, el verano te da esa libertad de ponerte desde pequeñas blusas y faldas cortas. Aunque también trae consigo varias desventajas uno de ellas y la principal es el calor excesivo que tenemos que soportar en el trabajo, casa y en las calles. Lo bueno es que muchos inmuebles tienen aire acondicionado que permiten hacerle cara a este clima.
Pero no te ha pasado, que a pesar del aire acondicionado el calor es tal que a veces no quieres ni moverte para evitar sudar, sí, el sudor el mejor amigo del calor y nuestro peor enemigo. Un ejemplo muy común es mientras dormimos, estamos en constante pelea con la cama botando al suelo las almohadas, mantas o hasta las sábanas. Tratamos de todas las formas conseguir el lugar más frío para dormir y cuando este se calienta optamos por cambiar de lugar. Algunas medidas extremas son dormir en tu sala, pero el sillón es muy incómodo, o sacar tu cama al lugar más fresco de la casa.
En verano tengo la costumbre de poner mis pies sobre la pared, mi cama esta pegada a la pared y dormir disfrutando de la fría pared. Pero si todo lo que has hecho es en vano y aún sigues sin poder dormir en el verano, hay una solución para todos.
Un día buscando en Internet, artículos para verano me topé con un inventó novedoso, no como de ese programa American Inventor en donde los aparatos eran realmente malos salvo algunos. Tenía el aspecto de una cama común y corriente pero poseía un particular detalle que la hacía diferente a todas las demás. ¿Adivinan qué? Tenía unos ventiladores en la parte de abajo, según decía no hacían ningún ruido así que no iba a interrumpir tu sueño, lo que originaba que el aire fresco vaya desde tu cabeza hasta los pies. Ya no más peleas ni mudanzas a mitad de la noche, la Kuchofuku’ air nos refrescará este verano.
Quise probar a ver si era cierto, no puedes recomendar algo sin probarlo antes, entonces lo pedí y al cabo de unos días me llegó. Esa primera noche me acosté esperando que sus dos ventiladores me dieran el aire que necesitaba, esa noche dormí sin preocupaciones y totalmente fresca. Al día siguiente la recomendé a mis amigas, las pobres como yo tampoco podía dormir. Ahora todas no tenemos inconvenientes en las noches y este verano la pasaremos en la playa.
Es increíble la cantidad de inventos que las personas crean, yo nunca he sido de los que le gustan pedir por catalogo o quienes ven esos comerciales interminables de productos nuevos en el mercado, en realidad siempre me parecieron frívolos. Me llegaban a cansar porque a veces en la televisión los repetían tanto que ya me los sabía de memoria, además que interrumpían mis películas. Si embargo, cuando probé esa cama deje mis perjuicios de lado y ahora cada vez que veo un comercial de ese tipo sigo cambiando de canal, existen buenos productos pero tampoco me voy a volver fanática de ellos.
Busco lugar donde vivir
Me mudé a España, Málaga, con una amiga para seguir mis estudios. Vivíamos en casa de su madre, al principio la señora se portó muy bien conmigo, yo con el dinero de mi trabajo contribuía con algunas cosas para la casa. Sin embargo, la simpatía con la que me trataba comenzó a cambiar, a veces el ambiente era tan hostil en esa casa que prefería quedarme trabajando o estudiando en la biblioteca. Era insoportable compartir la casa con ella. Creó que el problema surgió cuando mi amiga estuvo con un muchacho que su madre aborrecía, ella creía que yo los había presentando y desfogó toda su rabia en mi contra.
Un día, cansada del ambiente que se vivía en esa casa llamé a mis padres y les pedí un préstamo para alquilar un departamento. Les conté todas las cosas que pasaba en la casa donde estaba alojada y ellos accedieron a darme el dinero. Estuve esperando el dinero y cuando llegó, lo primero que hice fue ir buscar un departamento sencillo pero cubra todas mis necesidades.
Ese día recorrí todo Málaga para alquilar un departamento lo más pronto posible. Primero fui a uno, pero era demasiado sencillo y de poca iluminación. De niña siempre me gustó la luz, cuando mi madre cerraba las cortinas en el día me enojaba mucho, le decía que si era un vampiro y no quería que la luz le de. El segundo departamento era lindo y muy bien iluminado además tenia cochera y una piscina, pero el precio era muy elevado no me alcanzaba. Así estuve revisando departamentos hasta que los pies se me hincharon y decidí descansar en un parque. Estuve sentada unos minutos, luego seguí con mi búsqueda.
Después de caminar tanto di con uno en Estepona, tenía todo lo de la segunda y el precio estaba a mi alcance, no lo dudé y decidí alquilarlo. Esa misma noche fui a la antigua casa y recogí mis cosas. Agradecí a la señora por su hospitalidad y salí del lugar. A fuera me sentí liberada y tranquila, todo la energía negativa la dejé allí. Con las pocas cosas que tenía me fui directo a Estepona hacia mi nuevo hogar.
Cuando llegué al lugar acomodé algunas de las cosas que traía y me senté a beber un poco de agua. Salí un momento a comprar alimentos, lo bueno era que quedaba muy cerca de las tiendas y supermercados. Al regresar de la tienda me preparé un suculento platillo, era la receta de mi abuela. Hace tiempo que no cocinaba, en la casa de mi amiga su madre se molestaba muchísimo si entraban a su cocina sin permiso, eso frenó mi arte culinario. Ya en mi nuevo inmueble tenía la potestad de hacer lo que yo quisiera.
Un día sentada leyendo en el sillón, tocaron a mi puerta, era mi amiga que había venido a pedirme alojamiento. Su madre la había corrido y no tenía a donde ir. El muchacho con el que estaba, le prometió buscar un lugar donde mudarse juntos y por el momento ella se quedó en mi departamento. Lo bueno fue que él halló un lugar donde vivir y así me ahorro los problemas que tenía con la madre de ella, que estaba acostumbrada a llamarme a gritar. Así me alejé de mi amiga y de su insoportable madre.
SOS: Mi cocina es un caos
Mire el reloj, eran casi las doce del medio día. Mis hijos llegaban en menos de una hora del kinder y no había ido al supermercado. Al revisar la alacena y la nevera, me doy con la sorpresa de que alguien había arrasado con los alimentos de esos lugares. Tenía que ir de compras y rápido. Cierro el grifo del lavadero y me quito el mandil. Escucho un sonido raro venir del lavadero, estaba segura de haber cerrado el grifo. No le prestó atención, tomo las llaves del auto que están sobre la mesa y voy al supermercado.
Llegue al super, estacioné el auto y camine presurosa hacia los coches, sólo había uno en la fila y una mujer algo robusta se dirigía hacia éste. Comienzo a correr y le gano el coche, teniéndolo en mi poder recorro cada sección del supermercado. Un joven me ayuda a llevar las bolsas hasta el auto. Cuando por fin logro acomodar todas adentro, subo al auto y manejo lo más rápido que puedo, tampoco quiero infringir las normas de transito.
Comienzo a bajar las bolsas del auto, las pongo sobre la mesita de la entrada, cuando sólo me queda una, cierro auto y entró a la casa. Veo la cocina y el piso parece tener un reflejo, un brillo singular, me acerco para saber de que se trata. No era ningún brillo, el ruido que había escuchado hace unos minutos, era de la tubería. La cocina estaba echa un desastre, el piso mojado, el tacho de basura se había caído y el agua estaba llegando a la sala.
Miro de nuevo el reloj, tenía que recoger a mis hijos. Camino de puntillas por la cocina, cierro la llave principal y salgo de nuevo de la casa. Llego justo a tiempo. Mis dos pequeños salen corriendo y me dan un abrazo. Como la comida no estaba lista, los llevo a un restaurante cerca de la plaza. Ellos se divierten jugando con la carta y las servilletas. Terminando de comer, llamo a mi esposo para que llame a un plomero, él queda en llamarlo y cuelgo.
En casa subo a mis angelitos a sus recámaras y los dejo jugando mientras limpio la cocina. Cuando termino de sacar todo el piso y de poner la basura en los tacho de afuera, me doy un baño y espero en la sala a que llegue el plomero. Pasa una, dos, tres horas y del plomero no se sabe nada. Vuelvo llamar a mi esposo, él me responde que esta en camino y cuelga. Abren la puerta era mi esposo, pregunta por la avería y yo le señalo confundida la cocina. Pregunto por el plomero, él me dice que se encargaría de arreglar cualquier desperfecto. No le digo nada más, dejo que el sólo se de cuenta que por más esfuerzo que hiciera no sabía nada de plomería. Al cabo de cinco minutos desiste de su intento, sale todo mojado de la cocina y llama al plomero.
Cuando llega el plomero se encarga de revisar la tubería, nos dice que el fregadero también estaba dañado, ocasionando la filtración de agua y humedeciendo esa zona. Mi esposo y yo decidimos en cambiar el fregadero, además ese ya tenía años, era hora de cambiarlo. Quedamos con el plomero para mañana y salimos a comprar el nuevo fregadero. Llamo a mi madre para que cuide a los niños, cuando ella llega a mi casa, nosotros salimos de compras.
En la tienda después de ver la variedad de marcas y modelos de fregaderos nos decidimos por uno de marca Teka. Nos gustó de esa marca el modelo Penta, porque además de ser de acero inoxidable venía con la inserción de varios accesorios, claro que cada uno tenía su precio por separado, pero verlos juntos te daba ganas de estar en esa cocina. Compramos ralladores, dispensadores de jabón integrados, escurridores y escurreplatos; todos de la línea Penta, que le otorgaban un toque de personalidad. Cuando nos hicimos de todos los accesorios de cocina nos dispusimos a regresar, pero en el camino me topé con un juego de comedor lindísimo. Venía con cuatro sillas con el asiento y respaldar tejidos mano y una mesa en acero inoxidable con sobre de vidrio. Pido la de color beige, y con el juego de comedor y el fregadero regresamos a casa. En ese momento mi esposo se lamentó por no haber arreglado la tubería y así haberse ahorrado todo lo que le hice comprar.
Al día siguiente llegó el plomero, sacó las cosas viejas y puso lo nuevo que compré el día anterior. Cuando todo estuvo en su lugar tuvimos que esperar un día a que secara el cemento. Pasado ese día di uso a mi nuevo fregadero y los accesorios que lo acompañaban. El cocinar se hizo más llevadero, esos pequeños cambios habían dado a mi cocina un toque acogedor y moderno. No se notaba vacía, el juego de comedor había cabido perfectamente. Parecía una cocina completamente nueva, se había convertido en la estancia protagonista en mi casa, ahora todos íbamos a probar y a preparar comidas a cualquier hora.
Cambiando de ambiente
Mi dormitorio tenía vigas de madera en el techo, entonces para aprovechar ese detalle decidí cambiar de decoración. Había leído sobre las habitaciones rústicas, las fotografías que las revistas tenían me gustaron mucho, entonces opté por ese tipo de decoración. Primero debía comprar una cama de madera y los muebles. En la tienda mirando las camas me decidí por una como vi en la revista, tenía cortinas alrededor, era una cama dosel de madera de arce y con líneas simples que se dejaban ver en la madera. Este tipo de camas tienen un toque romántico. Los muebles que elegí tenían dibujos tallados y un aspecto tosco: una mesa de noche, un armario y una cómoda baja.El pedido me lo traerían en la noche así que aproveché en ir a comprar los tapices, cortina y enseres. La tapicería era de tejidos naturales de color arena, me decidí por el yute porque me gustó su textura. Las cortinas eran de lino, ideal para dejar pasar los rayos del sol. Cuando tuve todo me dirigía a mi casa.
Al poco rato llegaron los de la tienda traían los muebles, mi dormitorio estaba vacío ya me había encargado de sacar todo, ellos entraron armaron la cama y pusieron los otros muebles en el lugar que les indiqué. Teniendo los muebles en su lugar comencé a guardar mi ropa y otros objetos. Mi dormitorio se torno más cálido y acogedor, la madera le dio ese ambiente. Le di uso a mi cama cerré las cortinas, era como estar en un lugar de ensueño. De niña jugando con mi hermana y una prima le pusimos a nuestras literas sábanas alrededor y jugábamos a estar en un barco. “Si mi capitán…”, decíamos. En ese momento me imaginé con mi hermana y mi prima en nuestro barco de sábanas. Mi cama también me recordaba a una novela que mi madre veía, ambientada en los años de la colonia. Después de recordar tantos instantes divertidos de pequeña, dormí profundamente, la cama me envolvió con sus cortinas en un sueño profundo. Desperté gracias a los rayos de sol que dejaba pasar la cortina, no eran tan intensos recién amanecía. Me desperté muy relajada. Abrí las cortinas y contemplé por unos minutos la calle, gente yendo y viniendo en sus autos, y yo descalza sobre la alfombra de yute.
Ese día en la universidad les comenté a mis amigas sobre la adquisición de mi nuevo lugar para soñar, ellas querían ver mi nuevo dormitorio, pero no las invité quería gozar de ese ambiente más tiempo sin la interrupción de nadie más. Pasaron los días y las invité, mi madre me dijo que había exagerado mucho con el tema de la habitación. “Es una simple habitación”, me dijo. No concordaba con ella, si bien es cierto, había exagerado, no tenía nada que ver con que era una simple habitación. Esa noche mis amigas fueron a mi casa, tuvimos una “pijamada”. Luego me arrepentiría. Mis amigas llegaron y las cosas iban bien, conversamos y escuchamos música. Pero una de ellas sin darse cuenta derramó un vaso de chicha sobre la tapicería, me molesté mucho. Ese era uno de los motivos por los que no las había invitada, estaba tan enojada y que le grité, pero no tuve más remedio que dejarlas dormir en mi dormitorio. A la mañana siguiente busqué a mi madre para que arreglara el desastre. Ella mandó a llamar a una compañía encargada de la limpieza de alfombras. En un momento la tapicería estaba como nueva. Mi madre me pidió que me disculpara con mi amiga por mi comportamiento, yo ya lo iba hacer. En la escuela le pedí disculpas. Cuando regresé a mi casa, comiendo viendo televisión manché el sofá, mi madre sólo me miró y dijo “un accidente le pasa a cualquiera”, tenía razón yo había exagerado en la pijamada.
Comprar no es cosa fácil
Mi casa es pequeña, pero muy acogedora. Una amiga que sabe de decoración me sugirió que ponga algunos espejos, para darle una apariencia más grande. Le pedí que me acompañara a comprarlos. Como no teníamos nada que hacer ese día, fuimos a recorrer las tiendas. Después de ver varias tiendas, decidí comprar unos espejos que me habían gustado, me veía bien en ellos, creo que eso fue lo que me gustó. Llevamos los espejos a mi casa y los colocamos, era cierto la hicieron más grande, amplia. Le propuse que me ayudara amoblar mi pequeño estudio, tenía que aprovechar su buen gusto. Quedamos para el fin de semana. Pamela, así se llamaba, gozaba de un buen gusto, pero tenía demasiada paciencia. Yo en cambió, me aburro demasiado rápido. Cuando fuimos a comprar los muebles para el estudio, ella se concentraba en el mínimo detalle del mueble, luego pasaba a otro y así. Al principio no me molestó, esta ayudándome no podía ser descortés con ella. Pero llegó un momento en el que no pude más, estallé, le dije que fue mala idea pedirle ayuda. Ella se molestó y se fue, yo regresé a mi casa. Un poco más tranquila, medité por lo ocurrido en la tienda, le debía una disculpa. La llamé, pero ella no contestó mi llamada. Estuve llamándola por días y siempre me contestaba la máquina. Entonces fui a su casa a buscarla, no creí que no me abriera la puerta. Toque varias veces y nada, al parecer ella no estaba. Regrese a mi casa y la volví llamar y nada. Me molesté, “por qué era tan infantil”, ese asunto no ameritaba tanto drama. Concluí no volver a llamarla. Pasaron los días y no sabía nada de ella, eso me preocupó hice un lado mi orgullo y llamé a su madre. Cuando le pregunté por Pamela, me contestó que había ido a cuidar a su abuela que no se encontraba muy bien de salud, le pedí la dirección y fui a verla.
Llegue a la casa de su abuela y toqué el timbre, me abrió Pamela. Le comenté que estaba preocupada porque hace varias semanas no sabía de ella. Me contestó que me había llamado a mi celular y como no contesté me dejó un mensaje de voz. Recordé que mi celular lo tenía mi hermana, luego de arreglar el asunto del celular, hablamos sobre lo sucedido en la tienda. Ella me escuchó y yo le pedí disculpas, no tenía porque reaccionar así, ella sólo buscaba ayudarme. Aceptó mis disculpas, subimos a ver su abuela, estuvimos conversando las tres, cuando se hizo tarde regresé a mi casa. Prometí volver. Al día siguiente fui a verlas de nuevo y preparamos unos pasteles, los míos eran pésimos, soy malísima en la cocina. Mientras comíamos los pasteles de la abuela, le propuse que si podía volver acompañarme, prometí no volver hacer lo del otro día. Ella se demoró en aceptar, pero al final lo hizo y también quedó en no ser tan exagerada con los detalles. Su abuela se alegró que los problemas entre nosotras estén resueltos y nos sirvió un poco de chocolate. Pamela y yo volvimos a ser las amigas de siempre. Las que se conocieron en el kinder y que hasta ahora no se separaban.
Mi verano en la terraza
La temporada de verano se acercaba, la terraza que teníamos había sido abandonada desde el otoño. Ahora que llegaba está nueva estación, donde el sol se apodera de cada rincón, quería poder hacer mío un espacio de mi casa que mejor que la terraza, para tomar el sol y sentarme a conversar con mis amigas. Lo primero que debía hacer era sacar todo esos muebles maltratados por el tiempo. La terraza antigua había sido decorada por mi madre, se notaba. Había utilizado unos muebles de bambú y una sombrilla color rosa. Mi madre pude ser muy buena en la cocina pero de decoración no sabe nada. La combinación de los muebles y sus accesorios eran espantosa, y esa sombrilla rosa era el toque final. Luego de hacer un lado, esos muebles viejos. Comencé a leer revistas sobre decoración, no quería improvisar tanto, necesitaba tener una guía. Tampoco era decoradora experta, necesitaba material para darme una idea. Leyendo una de esas revistas comprendí porque esos muebles de bambú no se asemejaban en nada a como eran en un principio. En esa revista y en otras no recomendaban ese material para las terrazas, ya que no son resistentes al agua ni al sol. Mi madre tuvo una mala elección. Después de llenar mi cabeza de ideas, sacadas de las varias revistas revisadas. Me dispuse a ir de compras.
Llegue a la tienda, pregunté por los muebles para terrazas, estuve revisando algunos. Recorrí todo la tienda ninguno colmaba mis expectativas. Fui en busca de otras tiendas, entre a una que me gustó por fuera, tenía un estilo vanguardista. Entré, la encargada del lugar me preguntó si podía ayudarme en algo, “¿Dónde queda la sección…?”, me indicó la sección y fui en dirección de ella, me acompañaron en mi recorrido muebles de sala, unos cuadros, estantes, todos muy bien diseñados y con acabados tallados en madera. Cuando aparecieron a mi vista unos muebles hechos de hierro, especiales para terrazas y que son muy resistentes al sol. Sin embargo, eran un poco grandes, ocuparían demasiado espacio. Seguí caminando y descubrí detrás de unos muebles de aluminio, unos de material sintético que tenían un diseño estético y no eran tan grandes como los primeros. Compre también, una sombrilla perfecta para cubrirnos del sol intenso de los días de verano, no era rosa tenía un color arena que contrastaba con los muebles.
En empecé subiendo las cosas hasta la terraza, acomodé las sillas y la mesa en un lugar céntrico, puse la sombrilla cubriendo mesa y sillas. Me acordé que mi madre unos reclinatorios que le regalaron para sus cumpleaños, eran perfectos para tomar el sol con mis amigas, además le daban un toque más juvenil al lugar. Al terminar de ordenar todo, me acosté esperando al día siguiente poder tomar el sol con unos juguitos.
La mañana siguiente, me desperté y mi madre ya había dado uso a mi terraza, estaban todos tomando desayuno, me felicitaron por mi buen gusto, los acompañe y después de desayunar invité a unas amigas para aprovechar el día soleado. En la noche mi hermano también sacó provecho de la terraza y con una iluminación baja que le daba un toque romántico, disfrutó de una cena con su enamorada. Así fue como la terraza se convirtió en un lugar especial en la casa.
