Mijas Spain


Comprar no es cosa fácil

Posted in Uncategorized by Olivia on the September 6th, 2007

Mi casa es pequeña, pero muy acogedora. Una amiga que sabe de decoración me sugirió que ponga algunos espejos, para darle una apariencia más grande. Le pedí que me acompañara a comprarlos. Como no teníamos nada que hacer ese día, fuimos a recorrer las tiendas. Después de ver varias tiendas, decidí comprar unos espejos que me habían gustado, me veía bien en ellos, creo que eso fue lo que me gustó. Llevamos los espejos a mi casa y los colocamos, era cierto la hicieron más grande, amplia. Le propuse que me ayudara amoblar mi pequeño estudio, tenía que aprovechar su buen gusto. Quedamos para el fin de semana. Pamela, así se llamaba, gozaba de un buen gusto, pero tenía demasiada paciencia. Yo en cambió, me aburro demasiado rápido. Cuando fuimos a comprar los muebles para el estudio, ella se concentraba en el mínimo detalle del mueble, luego pasaba a otro y así.  Al principio no me molestó, esta ayudándome no podía ser descortés con ella. Pero llegó un momento en el que no pude más, estallé, le dije que fue mala idea pedirle ayuda. Ella se molestó y se fue, yo regresé a mi casa. Un poco más tranquila, medité por lo ocurrido en la tienda, le debía una disculpa. La llamé, pero ella no contestó mi llamada. Estuve llamándola por días y siempre me contestaba la máquina. Entonces fui a su casa a buscarla, no creí que no me abriera la puerta. Toque varias veces y nada, al parecer ella no estaba. Regrese a mi casa y la volví llamar y nada. Me molesté, “por qué era tan infantil”, ese asunto no ameritaba tanto drama. Concluí no volver a llamarla. Pasaron los días y no sabía nada de ella, eso me preocupó hice un lado mi orgullo y llamé a su madre. Cuando le pregunté por Pamela, me contestó que había ido a cuidar a su abuela que no se encontraba muy bien de salud, le pedí la dirección y fui a verla. 

Llegue a la casa de su abuela y toqué el timbre, me abrió Pamela. Le comenté que estaba preocupada porque hace varias semanas no sabía de ella. Me contestó que me había llamado a mi celular y como no contesté me dejó un mensaje de voz. Recordé que mi celular lo tenía mi hermana, luego de arreglar el asunto del celular, hablamos sobre lo sucedido en la tienda. Ella me escuchó y yo le pedí disculpas, no tenía porque reaccionar así, ella sólo buscaba ayudarme. Aceptó mis disculpas, subimos a ver su abuela, estuvimos conversando las tres, cuando se hizo tarde regresé a mi casa. Prometí volver. Al día siguiente fui a verlas de nuevo y preparamos unos pasteles, los míos eran pésimos, soy malísima en la cocina. Mientras comíamos los pasteles de la abuela, le propuse que si podía volver acompañarme, prometí no volver hacer lo del otro día. Ella se demoró en aceptar, pero al final lo hizo y también quedó en no ser tan exagerada con los detalles. Su abuela se alegró que los problemas entre nosotras estén resueltos y nos sirvió un poco de chocolate. Pamela y yo volvimos a ser las amigas de siempre. Las que se conocieron en el kinder y que hasta ahora no se separaban.

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