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SOS: Mi cocina es un caos

Posted in Uncategorized by Olivia on the September 11th, 2007

Mire el reloj, eran casi las doce del medio día. Mis hijos llegaban en menos de una hora del kinder y no había ido al supermercado. Al revisar la alacena y la nevera, me doy con la sorpresa de que alguien había arrasado con los alimentos de esos lugares. Tenía que ir de compras y rápido. Cierro el grifo del lavadero y me quito el mandil. Escucho un sonido raro venir del lavadero, estaba segura de haber cerrado el grifo. No le prestó atención, tomo las llaves del auto que están sobre la mesa y voy al supermercado. 

Llegue al super, estacioné el auto y camine presurosa hacia los coches, sólo había uno en la fila y una mujer algo robusta se dirigía hacia éste. Comienzo a correr y le gano el coche, teniéndolo en mi poder recorro cada sección del supermercado.  Un joven me ayuda a llevar las bolsas hasta el auto. Cuando por fin logro acomodar todas adentro, subo al auto y manejo lo más rápido que puedo, tampoco quiero infringir las normas de transito.  

Comienzo a bajar las bolsas del auto, las pongo sobre la mesita de la entrada, cuando sólo me queda una, cierro auto y entró a la casa. Veo la cocina y el piso parece tener un reflejo, un brillo singular, me acerco para saber de que se trata. No era ningún brillo, el ruido que había escuchado hace unos minutos, era de la tubería. La cocina estaba echa un desastre, el piso mojado, el tacho de basura se había caído y el agua estaba llegando a la sala. 

Miro de nuevo el reloj, tenía que recoger a mis hijos. Camino de puntillas por la cocina, cierro la llave principal y salgo de nuevo de la casa. Llego justo a tiempo. Mis dos pequeños salen corriendo y me dan un abrazo. Como la comida no estaba lista, los llevo a un restaurante cerca de la plaza. Ellos se divierten jugando con la carta y las servilletas. Terminando de comer, llamo a mi esposo para que llame a un plomero, él queda en llamarlo y cuelgo. 

En casa subo a mis angelitos a sus recámaras y los dejo jugando mientras limpio la cocina. Cuando termino de sacar todo el piso y de poner la basura en los tacho de afuera, me doy un baño y espero en la sala a que llegue el plomero.  Pasa una, dos, tres horas y del plomero no se sabe nada. Vuelvo llamar a mi esposo, él me responde que esta en camino y cuelga. Abren la puerta era mi esposo, pregunta por la avería y yo le señalo confundida la cocina. Pregunto por el plomero, él me dice que se encargaría de arreglar cualquier desperfecto. No le digo nada más, dejo que el sólo se de cuenta que por más esfuerzo que hiciera no sabía nada de plomería. Al cabo de cinco minutos desiste de su intento, sale todo mojado de la cocina y llama al plomero. 

Cuando llega el plomero se encarga de revisar la tubería, nos dice que el fregadero también estaba dañado, ocasionando la filtración de agua y humedeciendo esa zona. Mi esposo y yo decidimos en cambiar el fregadero, además ese ya tenía años, era hora de cambiarlo. Quedamos con el plomero para mañana y salimos a comprar el nuevo fregadero. Llamo a mi madre para que cuide a los niños, cuando ella llega a mi casa, nosotros salimos de compras.  

En la tienda después de ver la variedad de marcas y modelos de fregaderos nos decidimos por uno de marca Teka. Nos gustó de esa marca el modelo Penta, porque además de ser de acero inoxidable venía con la inserción de varios accesorios, claro que cada uno tenía su precio por separado, pero verlos juntos te daba ganas de estar en esa cocina. Compramos ralladores, dispensadores de jabón integrados, escurridores y escurreplatos; todos de la línea Penta, que le otorgaban un toque de personalidad. Cuando nos hicimos de todos los accesorios de cocina nos dispusimos a regresar, pero en el camino me topé con un juego de comedor lindísimo. Venía con cuatro sillas con el asiento y respaldar tejidos mano y una mesa en acero inoxidable con sobre de vidrio. Pido la de color beige, y con el juego de comedor y el fregadero regresamos a casa. En ese momento mi esposo se lamentó por no haber arreglado la tubería y así haberse ahorrado todo lo que le hice comprar.  

Al día siguiente llegó el plomero, sacó las cosas viejas y puso lo nuevo que compré el día anterior. Cuando todo estuvo en su lugar tuvimos que esperar un día a que secara el cemento. Pasado ese día di uso a mi nuevo fregadero y los accesorios que lo acompañaban. El cocinar se hizo más llevadero, esos pequeños cambios habían dado a mi cocina un toque acogedor y moderno. No se notaba vacía, el juego de comedor había cabido perfectamente. Parecía una cocina completamente nueva, se había convertido en la estancia protagonista en mi casa, ahora todos íbamos a probar y a preparar comidas a cualquier hora.

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